domingo, 25 de septiembre de 2011





Esta vez lo que publico no es del todo mío, hace algún tiempo leí un texto que me paso una buena compañera de oposiciones, un texto que caló hondo, me hizo proyectar y visualizar las cosas de modo diferente, fue el antídoto perfecto al estado de nervios y la respuesta a las miles de preguntas que paseaban por mi mente.

Actualmente está impreso y pegado junto con un dibujo en una pared de mi cuarto..

El Final de la Meta

Están los que usan siempre
la misma ropa..
Están los que llevan a muletos.
Los que hacen promesas.
Los que imploran mirando al cielo.
Los que creen en supersticiones.
Y están los que siguen corriendo 
cuando les tiemblan las piernas.
Los que siguen jugando 
cuando se acaba el aire.
Los que siguen luchando
cuando todo parece perdido.
Como si cada vez fuera la última vez.
Convencidos de la que la vida misma 
es un desafío.
Sufren,
pero no se quejan.
Porque saben que el dolor pasa.
El sudor se seca.
El cansancio termina.
Pero hay algo que no desaparecerá: 
La satisfacción de haberlo logrado.
En su cuerpo hay la misma cantidad de músculos.
En sus venas corre la misma sangre.
Lo que les hace diferentes
es su espíritu.
La determinación de alcanzar la cima.
Una cima a lo que no se llega 
superando a los demás.
Si no superando a si mismo


jueves, 15 de septiembre de 2011

Conociendo a un extraño.

...Como si cada día que pasara en su vida, cada experiencia, cada situación, cada momento que vive, cada cosa que siente, piensa y dice le resultara la de unos completos desconocidos a los que está observando sentado en la barra de cualquier garito desfasado tomando una caña y que no paran de sorprenderle con conversaciones, gestos y tejemanejes.

    Y era esa una plural comparativa, porque son de sus propias conversaciones, gestos y tejemanejes de los que se sorprende, como si él fuera el propio extraño, siendo él mismo el que se visualiza sentado en ese mismo garito; o como un buen amigo le diría, teniendo la oportunidad de ver SU bosque, - un encinar espeso de gran vegetación, bien verde, lleno de vida, un bosque que aparenta gozar buenísima salud - desde alto, a vista de Buitre Leonado, en vez desde su interior, observando cada detalle de la frondosidad de su encinar, desde las feas brechas - que parecen ser talladas a maldad cuando en realidad son para evitar un mal mayor -llamadas cortafuego o pudiéndosele llamar en su comparativa "escarmientos", hasta la más mínima carroña a la que lanzarse para hacerla desaparecer.
   
Aparenta ser fuerte y confiado en sí mismo, con las ideas bien claras, aprende a porrazos y brechas, piensa que se conoce a la perfección, que es capaz de manipular sus sentimientos, incluso adelantarse a ellos, pero él al igual que aquel buitre leonado, sabe que no es verdad, siente que casi todo sufre un constante cambio, como sucede en el bosque, que de la escarcha de las hojas de las encinas, pasa al extenso y fino manto verde donde brotan suaves amapolas, cediendo este su lugar al seco y descolorido pasto.
 
   Y son estos cambios los que le aturden, cambios que pasan desde algo tan esencial como los que deberían ser sus referentes y patrones de costura, - patrones que con el paso del tiempo parecen haber sido cortados a base de tirones - a asistir rápidamente al despuzzle de un rompecabezas que hizo en años a base de estereotipos ilógicos, que con el paso del tiempo y observando marabuntas en bares, analizando diversidad de bosques a través de ojos de buitre, haciendo un rompiendoselacabeza de un abstracto de Joan Miró, cree que le han limitado su verdadero ser.

   
   






miércoles, 17 de agosto de 2011

Libros, caprichos, hechos y deshechos.

"...páginas bastardas, punto de partida de un viaje tragicómico a través de pensiones baratas, vagones de tercera, neveras vacías y rodillas peladas".  

No es esta vez un momento tomado con café (o al menos este último no me acompaña), si no un ligero vistazo por alguno de los párrafos de la narrativa que hoy mismo me dispongo a leer, una inversión decidida en cuestión de segundos justo antes de entrar en una sala de cine, donde lo curioso del puesto, el bajo precio de los libros y el titulo de uno de los varios centenares que allí había, me llamó asombrosamente la atención.

Quizás comprar este libro haya sido un capricho o incluso una carga de trabajo, porque lo cierto es que tengo comenzado ya un par de ellos más, uno más avanzado que otro, o uno más dejado que este ultimo. Libros que ni si quiera son de mi propiedad, si no que se tratan de un préstamo de la biblioteca, y llámeme sin vergüenza o como le plazca, porque me fueron confiados por 3 semanas y ya superan los 4 meses, uno en mi mesilla de noche esperando a ser leído, y otro dando volteretas en mi mochila (de la cuál algún día escribiré) buscando un sitio y momento en el que dejarse leer.

..Y ahora otro más, "Sería una cobardía no ejecutar una acción que puede serme útil..." dice así una de las entrelineas de uno de los primeros relatos que me ofrece el libro y que puede ser transcrito perfectamente al hecho ocurrido anoche en el instante de dirigirme al Sr. Quiosquero.

Y hablando de hechos y de sucesos...

...al llegar a mi calle, racimo, racimo de sorpresas, después de una maravillosa sesión de cine y de compra, me topo con un rostro, imaginaos, justo ayer noche y bajo la luz de una farola, rostro quemado por el sol, agrietado por el paso del tiempo, seco, con motas de paja en el corto pelo, deshilachada camiseta y acentuado olor a alcohol, vista perdida, aun que mejor dicho cuerpo y mente ida, desubicado, buscando quizás una pensión barata donde dormir, una nevera vacía de donde comer o un vagón de tercera que le lleve directo al almohadón.

viernes, 5 de agosto de 2011

Empecemos..

Rondaba que te rondaba por mi cabeza la idea de escribir, narrar, expresar lo que repentinamente me diera la gana, en especial muchos de esos momento dulces, agrios, de reflexión, momentos en sitios que merecerían una postal, pero una postal escrita, que transmitan las sensaciones que los ojos no son capaces de ver, en resumen momentos mágicos, momentos en los que ocasionalmente suelo tener un café de por medio.

Espero que la dejadez no tome protagonismo en este espacio y que este que escribe sepa darle continuidad... Decidido cojo papel y lápiz, que diga, teclado y portátil y me pongo a escribir.